Era ya la tarde del día 22 cuando la feria de Arzúa había terminado y la gente jugaba a las cartas y al domino en el "Pedrito" cuando se escucho en la televisión la noticia de la gran manifestación contra ALTRI el locutor hablaba mientras iban saliendo las imágenes y justo cuando termino de hablar y comenzaba a cambiar lo que se veía en pantalla se escuchó: "¡Renuncio!".
Toda la gente empezó a aplaudir y a vitorear. Algún escocés con su kilt que pasaba por la calle haciendo el Camino de Santiago pensó "Debe de haber marcado gol su equipo de fútbol", o tal vez algo parecido.
Allí en una mesa junto a la escalera había un pequeño grupo de personas hablando, el camarero se acercó con la última ronda y uno de ellos que llevaba puesto uno de esos sombreros a lo Panamá sentenció:
-Ya ayer dijo Xavier Alcalá que América no tiene arreglo.
Pronuncia las palabras con un tono curioso casi como sisease las mismas emulando el viento entre las hojas en medio del ruido del bar. Eso hizo que todo el grupo cerrase la boca y prestase atención.
-Ya ayer dijo Xavier Alcalá que América no tiene arreglo -repitió y cogiendo el vaso bebió un sorbo del Rioja Especial que había pedido. Y, después de pasarse la lengua por los labios y tragar saliva, empezó:
- Hace mucho tiempo que una familia vino a Galicia desde un lugar de España que tal vez ya nadie recuerde salvo el hijo de la misma que como emigrante de otras tierras se vio en esta viviendo encima de un "cubano" que luego se hizo amigo de Andrés do Barro y le escribiría canciones con "saudades" y sin ellas. Llego después de muchos años a Arzúa en el día de ayer había sido invitado por el club de lectura de esta villa. No podía faltar. Y vino. Igualmente, un hombre de unos 48 o 50 años tan emigrante como él dentro de España también llegó a la Capela da Madanela. Sabéis que hay una historia de esa Capela y de un hombre llamado Pedro al que en Arzúa conocían como Pedro da Capela y que cayó en el olvido de la población. Eso joven entró vio y recordó que de ese autor muchos años atrás había leído un libro que ahora llevaba para que le firmase junto a la obra actual: "Cárcere Verde" y "A Capital do Mundo". El hombre tenía una curiosa visión respecto a la primera de las obras del escritor. En el instituto en segundo de bachiller tuvo que leerla y no le gusto ni poco ni mucho. Nada. No le había gustado nada. No era que estuviese mal escrita, que fuese pedante o que fuese demasiado fantasiosa. Simplemente no lo gusto entonces. Una veintena de años después se había reconciliado con la obra y su historia, le dio pena ver como un compañero de clase todavía la tenía pero sujetando una pata del armario del comedor.
Allí se encontraron en la Capela da Madanela escritor y lector. Se vieron de lejos mientras el joven entraba por la puerta con su maletín su cámara Canon de última generación, su camisa azul tartán y corbata compradas en Gieves & Hawkes, su pantalón Watson azul marino, y sus tenis Nike blanco y rojo. El hombre se sentó en una de las sillas cómodamente y observo el comportamiento del escritor. Con calma le sacó unas fotos mientras él sacaba varias fotos de elementos de la arquitectura de la capilla.
Se dio cuenta de que no fotografíaba un elemento más y se levantó. Se acercó al a escritor y le señaló el detalle que le faltaba. Le habló del antiguo retablo de piedra que allí existió y del que sólo queda una pequeña parte.
Hubo una primera firma de libros. El hombre fue a su maletín y sacó los dos libros que llevaba.
Tuvieron una corta conversación sobre la narrativa y la selva en la que se ambientaba "Cárcere Verde". Guardó sus dos libros ahora ya firmados. Volvió a su sitio y espero a que empezase ha hablar. Presentaba el evento el coordinador de Arzúa Le, José Manuel Pampin, y en la introducción los llevo a ese viaje de ambos desde A Coruña en coche como si fuesen los personajes de "Anagnorise" donde hablaron de la faceta en el mundo de la música del escritor, de Andrés do Barro, de... ¡Hasta cantó maitines y todo!
De golpe salto todo hacia la historia de la novela de la mujer espía, de la mujer que se cruzaba con la espía de que lo que iban a ser dos libros se convertirían en tres. un rápido viaje subjetivo por la historia de América casi como queriendo explicar esa visión subjetiva que lleva a la misma mirada de Trump, de Milei ...
- ¡Que si, parece que hace "Su ley" ese Milei!- dijo otro en la mesa del Pedrito.
- Hablaba el escritor de como eran las personas, hablaba de ladrones, de países, del nivel de conocimientos que había en los países que piso del Continente Americano. Volvió a la novela, y a hablar de Fidel Castro, Bautista, Che Guevará. Todo desde la subjetividad que el propio escritor tiene de lo que ha escuchado y lo que puede haber leído y visto.
Algún asistente se fue levantando del sitio. Todo se había retrasado y la cena no se hacía sola. Ya eran pocos y quedaron dos personas o tres menos. Casi quedó algo más íntimo. Más cercano. Más...
José Manuel Pampín volvió a intentar redirigir hacia la obra en un momento que todo parecía diversificarse, expandirse mucho más allá de lo expansible. todo pareció volver a su cauce. alcabo de un rato largo donde parecía reconducirse y cuando todo parecía que iba a terminar de forma adecuada. Se volvió a sacar a colación el tema de la música. Volvió Andrés do Barro aparecía como una gaviota perdida Juan Pardo, y volvió a hablar de América y del mal endémico que según el aquejaba aquellas tierras. Resumiendo que América no tenía arreglo.
El escritor se despidió. No sin antes invitar a que si había algún escritor o escritora en la capilla podía decirlo y enviar obra a la editorial Galaxia para publicar.
El hombre sacó otras dos fotos de ese momento. Sonrió. Cuando el estaba en el instituto escribía y todavía hoy escribía. Escribía relatos largos, cortos, microrelatos, poemas hasta tenía una novela de fantasía que abría la puerta a toda una saga literaria en plan Reinos Olvidados, Dragonlance o Terramar. Pensó en recoger el guante lanzado, pero no dijo nada y cuando todo el evento terminó. Fue dejando salir primero a otros y después mientras salía se despidió.
Así llegamos al ahora. A esa frase que termino de decir.
- Si, si. Eso de que Xavier Alcalá dijo que América no tenía solución.
- Eso es.
- Ya pero yo no me enteré de si el libro iba de la mujer espía, de la mujer que se cruzaba con ella o si iba de Fidel Castro, Guevara, de Argentina, Cuba, Venezuela y Estados Unidos o si iba del porcentaje de gallegos que abría en Uruguay diciendo que esta era una provincia de Argentina. Coso que no sé si sentaría muy bien a mi novia y su familia que son de Uruguay, que si que son guays como los de Paraguay pero algunas cosas que no se digan de su país. Además no entendí lo que contaba de Neira Vilas.
- Te perdiste. ¿A qué si?
- ¡Pues si!¡Leñe!- dijo el otro dando un golpe en la mesa con el puño. Una de las mujeres que había con una niña rubia en el colo puso su mano tranquilizadora en el hombre del hombre y este se dejo caer relajado contra el respaldo de la silla.
-Es que, amigo mío, lo que allí se vio no fue precisamente lo mejor en cuanto a una presentación.
- No lo creo.
- O si, eso es así. La presentación fallo por una falta de guion. Cuando se está con un escritor de gran calado tiene que ser así para que no se salga por los cerros de Úbeda. ¿Tú ves que en Pagina 2 se salgan de tiesto? No. Eso es lo que hay que hacer. Está bien contar anécdotas, esta bien colocar al publico asistente en un contexto histórico, pero se debe hacer o con un guion de preguntas o si se deja hablar que el escritor lo haga como si ha su vez contase una pequeña historia de como escribió la historia. Y, sobre todo que la gente no se pierda con que si Andres do Barro tocaba la guitarra en una litera, que parece que eso lo hacen todos los guitarristas...
- Cierto, yo también lo solía hacer y creo recordar que el guitarrista del Duo Dinámico también, y...
- Yo. Os soy sincero. Sólo saque en limpio eso y de lo que escuché de las notas que tomé en mi libreta, me da para escribir guiones para una serie completa de televisión durante un temporada. Eso si. Sería una serie un poco soporífera, algo distópica y en nada se parecería a la novela que el autor quería presentar.
- Pues mejor entonces. Dejemos de hablar, tomemos otro vino y demos unos lances a la escoba con esta baraja de cartas. Total. A nosotros ni nos pagan por escribir, ni por contar historias, ni por hacer presentaciones. Pero tengo una pregunta, ¿quién era el hombre vestido de Saville Row?
-¿De verás quieres saberlo?
- Si. Me gustaría. Es de aquí de la localidad.
- ¡Oh, no! Es de Londres. Seguro que lo has visto volar en el cine y televisión.
- Volar en el cine y televisión, ¡ni que fuese Superman!
- Tú lo has dicho, no yo. Era Henri Cavill.