Lo primero a contar del desarrollo del Podcast Annavalaina, nuestro podcast sobre libros, en su Temporada 9, es algo increíble y ajeno a luchas, guerras, tiranías e incluso misteriosas brujerías de la literatura. Os contaré.
El inicio fue todo perfecto, o al menos normal, en esta temporada 9. Mas no fue así para el arco de lo que podríamos llamar la segunda parte de la temporada. Sí, fue difícil hacer desde el programa sobre Las Historias de Ishara y Little Wars hasta el final de la temporada con El Tesoro Oculto. Los caminos para sacar adelante los programas se volvieron farragosos y crueles; los destinos, desdichados; y algunas de las obras que queríamos tratar, casi olvidadas.
Es triste que eso suceda.
A partir de ahí, la realidad cotidiana se impuso con una fuerza inesperada. Cuadrar fechas de grabación se convirtió en un pequeño rompecabezas semanal; los horarios de reuniones entre el equipo —y también con los amigos del Club Aratar de Galicia, que revisaban el contenido de los programas sobre Tolkien— parecían moverse como arenas movedizas. Lo que un día era posible, al siguiente se volvía impracticable. Hubo cambios de última hora, agendas que no encajaban, cansancio acumulado y esa sensación persistente de ir siempre un paso por detrás del calendario. Todo ello fue erosionando el ritmo del podcast y, en más de una ocasión, puso a prueba nuestra constancia y nuestras ganas de seguir adelante.
Bueno, las de casi todos. Las de nuestro director permanecían intactas a pesar de todo mal y oscuridad. No sabíamos la razón. Era como cuando le hablamos de las estadísticas y él nos dice eso de: “Aunque solo quede un único oyente, y este esté más allá de los límites del Universo, para él haré el podcast y seguiré.”
Para el resto, cuando todo parecía encaminado a cerrar la temporada con más agotamiento que ilusión, ocurrió algo inesperado. Esa magia extraña y cotidiana de la red, que a veces olvidamos que existe, decidió manifestarse (algunos susurrábamos en secreto que sospechábamos que nuestro director ya se olía algo). Empezaron a llegar al correo del Podcast Annavalaina una serie de mensajes que nos sorprendieron y emocionaron a partes iguales. Eran oyentes que no solo seguían acompañándonos, sino que además nos pedían algo muy concreto: que incluyésemos una suerte de recuerdo, un pequeño homenaje, a programas del pasado, concretamente los podcasts Cena, cine y gominolas y Castle La Serie.
Y se realizó una prueba beta de programa no definitiva. La cosa pareció funcionar.
Aquellos correos actuaron como un recordatorio poderoso de por qué hacemos esto. En medio de los problemas organizativos y del caos propio de los tiempos convulsos entre temporadas, descubrimos que el vínculo creado al otro lado del micrófono seguía vivo. Y quizá fue ahí, leyendo esas peticiones llenas de nostalgia y cariño, donde empezó a gestarse el verdadero puente entre la Temporada 9 y la Temporada 10.
Si todavía no conocéis el Podcast Annavalaina, os invitamos a buscarlo en iVoox y uniros a este viaje literario que crece con cada escucha.
